Después de mucho meditar, me he dado cuenta de que los sitios especiales son lugares a los que por 3 razones nos tocan la fibra. 1-por estar acompañado de un ser especial, 2- por encontrar el lugar en un estado de ¨buen¨ ánimo, 3- porque en el momento en el que pasamos por allí acontecía algo curioso.
El Jardín Secreto en la calle de San Bernardino, 22 de Madrid. Creo que a estas alturas ya no es tan secreto porque siempre hay unas colas de flipar. pero merece la pena tener paciencia porque la carta de tartas no tiene desperdicio. además toda la decoración que puedas encontrar en el local está en venta así que siempre están renovando decoración. La tarta de peta-zetas no sé si la seguirán sirviendo. Para mí la más rica junto con la de chocolate.

