- Haber participado en una boda japonesa por el rito sintoista en un templo de Tokyo. Rara es la vez que alguien se casa por ese rito y cuando cruzamos por el patio en fila de a dos para entrar al templo, hasta los propios japoneses nos hacían fotos. Solemne y ceremonial… fue algo mágico!
- Oikeniwa garden, Imperial Garden, Kyoto. No hay más que verlos para pensar que estás soñando. Hasta la mínima piedra está pensada.
- Templo Kinkakuji, Kyoto. Mi buena amiga Aki me envió una postal de este templo hace 15 años. Cuando lo tuve delante y vi sus paredes de oro reflejadas en el lago casi me pongo a llorar. Una preciosidad.
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e – Digital Incontinence

